La historia de la imagen de la Nuestra Senora de las Nieves, motivo de nuestra alegría, está relacionada con el Santuario de la Virgen de Mariazell en Austria, al suroeste de Viena. Desde el siglo XIII/XIV al Santuario de Mariazell llegan muchos peregrinos a orar a Dios pidiendo remedio para sus problemas, penas y alegrías.

En 1742, al terminarse la guerra de los siete anos, esta región de Silesia pasa al dominio de la Prusia. La frontera entre Austria y Prusia dificulta a peregrinar al Santuario de la Virgen de Mariazell.

En 1750 Cristobal Veit, el vecino del pueblo Wilkanów, trae de su peregrinación a Mariazell una copia de la imagen de la Virgen, la cual colocó en una ladera de la montana Igliczna bajo las ramas de un viejo haya. En 1765 una fuerte tempestad destruye la arboleda de la montana Igliczna, derribando también el viejo árbol. La imagen se salva con la alegría de todos y es rescatada del derribado haya de manera intact.

Viendo en este suceso una senal de la Divina Providencia los habitantes del lugar construyen una pequena capilla de madera. En 1776, después de la muerte de Cristobal Veit, su sobrino construye otra capilla, también de madera, más amplia en el lugar donde actualmente se encuentra la casa parroquial.

El número de peregrinos aumenta ano tras ano al describirse los primeros milagros. El 26 de junio de 1777 se registra el primero: Fue la recuperación de la vista de un hijo de Lorenzo Franke, vecino del pueblo de Sienna, el cual al caer a un pozo con cal viva quedó ciego. El siguiente milagro registrado fue la sanación del hijo de un molinero que quedó mutilado de una mano por las ruedas del molino. Hasta el inicio de la construcción del templo se confirmaron en comisión doce milagros.

El 18 de junio de 1781 se bendijo la primera piedra de la construcción del templo actual. Los trabajos de albanilería fueron realizados por Andrés Jäger y los de la carpintería por José Knietig de Wilkanów. En 1784 se construyó la torre y en 1821-23 las capillas laterales.

El 21 de junio de 1983 el Papa Juan Pablo II durante la peregrinación a Polonia coronó la imagen milagrosa en Wrocław.